Sí, hago trampa
Cómo hacer trampa en juegos me enseñó a programar, encontrar límites y convertir la curiosidad en software.
El otro día estaba hablando con Reno y me contó que muchos founders, fundadores de startups, tienen algún rasgo competitivo relacionado con los juegos.
Él, por ejemplo, fue campeón de Catan en Chile. Mi cofundador juega PvP competitivo en Minecraft, player versus player, el modo en que dos jugadores compiten directamente entre ellos.
Al parecer, se repite bastante.
Durante la pandemia yo me hice bastante bueno en COD Mobile. Llegamos al top 10 de Chile sin meterle dinero al juego.
Porque no tenía, que si no…
Ejemplos así tengo varios, pero hay una parte de esa competitividad que se ha repetido durante mi vida: cuando no lograba ganar de la forma normal, buscaba otra manera.
¿Un gran poder conlleva una gran responsabilidad?
Empecé a programar en Java a los 11 años, con los típicos cursos que podías encontrar por ahí en YouTube.
La verdad es que lloré.
Era muy difícil. Normal, tenía 11 años.
Así que lo dejé de lado y seguí jugando mucho GTA V en la PS3.
En GTA V Online no tenía dinero dentro del juego porque no tenía idea de cómo iniciar un atraco. Para empeorar las cosas, aparecía algún jugador que te mataba 22 veces en menos de cinco minutos.
Me pasó lo típico que acá en Chile llamamos “picarse”.
Yo soy muy picota, como decimos cuando alguien se toma demasiado en serio perder, sobre todo cuando YO soy el que falla.
No me enojé con el jugador que me había matado tantas veces. Me enojé conmigo mismo porque yo no había sido capaz de jugar mejor.
Entonces recordé algo que había visto muchas veces.
En los juegos existen hackers, ¿cierto?
¿Cómo lo hacen?
Código.
Me puse a investigar el submundo de los cheats, programas o modificaciones que permiten conseguir ventajas que el juego normalmente no entrega.
Entré a foros como UnKnoWnCheaTs y V3rmillion, comunidades donde la gente compartía técnicas, código y herramientas para modificar juegos. Ahí empecé a armar mis primeros mod menus, menús modificados que se cargaban dentro del juego y te dejaban activar funciones que GTA no ofrecía por defecto.
Así terminé aprendiendo C, C++ y C#.
Había un problema, o quizás una ventaja, con aprender de esa forma.
Cuando compartías tu código para pedir ayuda, los hilos se llenaban de insultos racistas, xenófobos, machistas y cualquier otra cosa que se te pueda ocurrir.
Pero había uno que se repetía bastante:
Skiddie.
Era una forma de llamar a un script kiddie, alguien que copiaba código o utilizaba herramientas hechas por otros sin entender cómo funcionaban.
Para evitar que te llamaran así tenías que entender lo que estabas haciendo. Tu código tenía que ser limpio y aun así los usuarios más avanzados podían encontrar veinte cosas para criticarte.
Con el tiempo lo logré.
Hice mi primer mod menu para GTA V Online en PS3 y empecé a ganar las peleas que antes perdía.
Después de un tiempo eso dejó de ser divertido.
Ganarle a un jugador normal teniendo ventajas no tenía mucha gracia. Lo entretenido pasó a ser encontrarme con otro hacker e intentar mejorar mis propias herramientas para ganarle.
Niño rata
Después conocí Roblox.
Seguramente muchos de los que leen este blog lo conocen. Hoy Roblox está en todas partes, pero para mí en ese momento era otro juego en el que podía meter mano.
La historia se repitió.
Empecé a programar cheats en C# y descubrí que se podían hacer cosas bastante absurdas.
En ese entonces podías crear una cantidad enorme de instancias del lado del servidor, es decir, objetos que el propio servidor tenía que crear y procesar, hasta hacerlo colapsar.
También podías ejecutar scripts, pequeños programas con instrucciones, y conseguir que lo que hacías afectara la experiencia de otros jugadores.
Una locura.
En algún momento terminé uniéndome a un grupo de exploiters, nombre que recibían dentro de esa comunidad las personas que buscaban vulnerabilidades o comportamientos del juego que podían aprovechar para hacer este tipo de cosas.
El grupo se llamaba NONSENSE DIAMOND.
Teníamos un exploit público, una herramienta que permitía ejecutar nuestros propios scripts dentro de Roblox, que llegó a ser medianamente conocido.
También vendíamos una versión más actualizada y completa a cambio de Monero, una criptomoneda enfocada en privacidad.
Esa fue la primera vez que obtuve ingresos desarrollando software.
En ese momento no lo pensaba demasiado. Habíamos construido un programa, había gente interesada en usarlo y algunas de esas personas estaban dispuestas a pagarnos.
En los juegos hago trampa.
Malas notas
Siempre tuve malas notas, tanto en básica como en media.
Como ya habrán visto, para mí una mala nota se sentía como perder y me picaba bastante.
Mis padres jamás me exigieron notas excelentes. Con que pasara de curso era suficiente.
El problema era yo.
Quería tener buenas notas, mostrárselas a mis compañeros y formar parte de esa competencia.
Así que se me ocurrió hackear el sistema de notas.
En ese entonces usábamos el famoso Kimche, la plataforma donde mi colegio gestionaba las calificaciones y otra información académica.
Esta vez usamos ingeniería social y algunos RATs.
La ingeniería social consiste en conseguir acceso o información aprovechándose de una persona en vez de atacar directamente el sistema. Un RAT, sigla de Remote Access Trojan, es un tipo de malware que permite controlar un computador a distancia.
Lo cierto es que nunca modifiqué mis notas.
Terminé presentándole lo que habíamos encontrado a una profesora. Después llegué al director y eventualmente terminé dando charlas de ciberseguridad en establecimientos educacionales.
Había empezado porque estaba picado por mis notas y terminé aprendiendo otra cosa.
Yo hago trampa
Sí, hago trampa.
Hoy esa costumbre aparece de formas bastante menos cuestionables.
Me gusta encontrar los límites de las cosas, entender cómo funcionan y ver qué posibilidades aparecen cuando empiezas a hacer preguntas.
Me aburro mucho y cuando me aburro empiezo a cuestionar cosas.
¿Por qué esto funciona así?
¿Qué pasa si lo hago de otra forma?
Muchas veces no encuentro nada interesante. Otras veces termino descubriendo una posibilidad nueva, construyendo algo o incluso haciendo dinero con ella.
La costumbre viene desde que tenía 11 años intentando entender cómo un jugador podía matarme 22 veces en GTA.
Primero fueron los mod menus. Después Roblox, Kimche y muchas otras cosas que probablemente terminarán en otro ensayo.
Hoy sigo haciendo lo mismo con software, productos y empresas.
Veo las reglas, intento entender por qué existen y busco qué puedo hacer dentro de ellas.
Sí, hago trampa.